domingo, 30 de octubre de 2011

Sobre el escenario montado en función de los personalismos clientelistas


Por Sergio Espinoza

Trabajador de Prensa

Trelew - Chubut


Dejo de lado el periodismo inocuo y blancuzco por un momento. Con la posibilidad de inmolarme ante la mirada de progres de medio pelo y combatientes de opereta frente a mi opinión sobre los sucesos producidos días atrás en una ruta valletana chubutense.


Repudio, con enérgica fuerza la represión policial sufrida por los vecinos del barrio Moreira de la ciudad de Trelew el 22 de octubre a la madrugada durante el corte de la Ruta Nacional 25. Acción llevada adelante para pedir los servicios esenciales en los asentamientos de dicho sector trelewense.




Vaya, mi más enérgica repulsa al sistema opresor capitalista que regula nuestra vida ciudadana y que con el trabajo continuo y constante a nivel nacional se quiere desmantelar. Trabajo arduo si los hay, ya que se lucha contra los de afuera, y algunos que están dentro también. Pero, la revolución es un proceso de transformación.


Asimismo, repudio el modelo neoliberal que se encuentra en las mentes de la dirigencia instalada en el Estado local y en los líderes de las organizaciones sociales que siguen estructurando estrategias de acción desde el clientelismo y el oportunismo político. A costa de los que ellos dicen representar y defender.


Ambas dirigencias fueron responsables de la represión a los vecinos del Moreira.


Como siempre, los violentados son los compañeros que aún siguen sin sus necesidades sociales insatisfechas mientras que sus dirigentes, de un lado y del otro, salen reunidos en página central en la prensa local, tal jungla farandulera de poca monta.


Todos aquellos que tomemos un poco de distancia del suceso ocurrido esa madrugada del 22 de octubre y no nos aprovechamos en rasgarnos las vestiduras con grandilocuentes comunicados y manifiestos podemos observar que la determinación llevada a cabo ese día, sólo es considerable si se la enmarca dentro de un oportunismo político personalista.


Todo militante del campo popular sabe que el sistema opresor, que aún no ha sido totalmente desmantelado, está dispuesto a reprimir desde los estrados judiciales y desde el aparato policial ante cualquier acción que modifique la sigilosa calma sistémica.


Organizar una acción directa a sabiendas de esta condición es llevar a sus compañeros a una situación de violencia concreta. Usarlos como escudo, grupo de choque y contención ante la represión, para luego erigirse en víctima de aquello que contribuyó en cristalizar. Roza lo patético.


No se organizó una acción ingenua.


No fue ingenuidad generar la acción directa dos días antes de las elecciones generales nacionales. Elemento trillado si los hay, propio de los noventa. Más que una acción reivindicativa y reclamativa por los derechos esenciales de los ciudadanos se transformo en un cierre de campaña proselitista propio de la partidocracia tradicional.

Máxime, cuando el resultado de esa acción ya estaba cantado.


En la primera semana de octubre y antes que comience la semana de los festejos del 125° aniversario de la fundación de la ciudad se realizó una reunión entre el mandatario trelewense, integrantes del consejo de administración de la Cooperativa Eléctrica local y del Instituto Provincial de la Vivienda, definiendo los pasos a seguir en la instalación de todos los servicios básicos en el barrio Moreira. Fue ese objetivo el motivo de la reunión.


Así es que, la planificación de la acción directa que determinó en un corte de ruta fue una puesta en escena, un ensayo general para la farsa actual. Definitivamente, un teatro antidisturbios.


Finalmente, lo previsible se concretó. El funcionario municipal reunido con la dirigencia cómplice del sistema opresor montaron el espectáculo mediático y hablaron de lo que ya sabían y que quince días antes se había planificado por los popes del aparato institucional.


Por último. Mi más fuerte abrazo y solidaridad a todos los vecinos que con entereza, humildad y decisión, han llevado y siguen llevando adelante toda acción en defensa de sus intereses y de su familia en pos de una calidad de vida que aún está siendo postergada.


Vaya mi sincero reconocimiento, a esos vecinos que a pesar que entienden que están entrampados dentro de un juego perverso de liderazgo político clientelista suman sus esfuerzos por empoderarse de lo que realmente les pertenece y por el cual dignifica seguir luchando.