martes, 21 de junio de 2011

Nota de Opinión: La naturaleza de la Cooperativa Eléctrica de Trelew y el morueco bajo el brazo

Por Sergio Espinoza


La Cooperativa Eléctrica de Consumo y Vivienda Limitada de Trelew está en la boca de todos. Su pésima administración la llevó a un estado de crisis terminal que roza el quiebre.

Al parecer, desde 1959 cuando se constituyó dicho organismo y comenzó la prestación del servicio de distribución de electricidad en la ciudad, se vio impregnado por intereses alejados de los sentimientos cooperativistas y más ligados a la conquista de los logros personales y políticos de aquellos que constituían su comisión directiva en sus diversas etapas.

Al pasar los años, esta práctica de origen se fue enquistando en el hacer cooperativo hasta transformarlo en un ejercicio natural. La naturalización de un hecho ligado al vicio corrosivo hizo corriente la práctica administrativa. Era de esperar, que toda comisión directiva que ingrese a la conducción de dicha institución contemple el acto de corruptela. Ya estaba establecido desde un primer momento en los pre – dialogales. “Siempre fue así, por qué ahora se haría distinto”, se decía y en muchos casos, ni se detendrían a pensar lo contrario. Es así.

Durante estos 52 años de existencia de la Cooperativa, aquellos que se agruparon en varias listas para luego competir por la conducción de este organismo, siempre analizaron en la mesa chica sobre qué hacer con la caja recaudadora de la institución. Aún más, en la confección de cada una de las listas este punto era por lo general lo que motivaba a sus integrantes la participación en las mismas.

Ahora bien. No había mala fe en su accionar cuando al pensar en el beneficio personal perjudicaba a toda una comunidad. Si era natural que fuera así. Si la corrupción siempre fue la norma. Incluso, la ciudadanía entendía que esto era factible.

Los vecinos de Trelew, los socios directos de la Coopertiva Eléctrica sabían que se manejaba de esta manera. Entendían que era lógico. Se podía escandalizar en la mesa familiar, discutir en la mesa de café, despotricar en el asado con amigos. Pero en definitiva, nada hicieron para cambiarlo, porque la naturalización de esta acción ya estaba internamente instalada en cada uno de los ciudadanos de la ciudad. Esto lo confirmaba, una y cada vez que se formaba una lista para competir por el liderazgo del organismo proveedor de servicios públicos. Los integrantes de cada comisión directiva que pasó por la Cooperativa Eléctrica salieron del seno de la sociedad trelewense. Ninguna actitud particular es ajena al conjunto de la ciudadanía.

Ahora, cuando “Roma está en llamas”, salen las voces de repudio y ponen en terceros los problemas que cada uno de los ciudadanos trelewenses contribuyó a sostener.

Tan grande es el error de análisis que ponen el acento en el salario de los trabajadores de la Cooperativa. Una gran parte de la ciudadanía dice “que es elevado el sueldo que cobran estos trabajadores”, tal vez asintiendo con la cabeza lo que cada uno de los ciudadanos, como trabajadores, no supieron conseguir en sus respectivos trabajos.

Ninguno de estos vecinos manifestó querer cobrar lo mismo que los trabajadores lucifuercistas y exigirles a los dirigentes gremiales de su sector que luchen para el logro de tan anhelada conquista.

No. Lo que se hace hincapié es en el “desmedido” cobro del salario del trabajador de la cooperativa. Pero, desde dónde. Desde qué nomenclador salarial alguien puede decir que un salario es exagerado. Qué trabajador puede sentenciar que el salario de otro trabajador es excesivo. Sólo una mentalidad de morueco puede sostener tal argumento.

Finalmente, este discurso parece ser instalado por aquellos que quieren desviar el tema central y no quieren que se investigue realmente que pasó en la administración cooperativista durante toda la existencia de esta institución trelewense y que la llevó a esta crisis estructural.

Un estudio profundo sobre el modo de dirigir la Cooperativa Eléctrica de Trelew debiera ser el eje central para un saneamiento real de dicho organismo.

Hasta que no se sincere sobre las prácticas “naturales” de las comisiones directivas no se podrá afrontar en forma decidida la reconstrucción de una de las prestadoras de servicios públicos más tradicionales de la provincia del Chubut.


1 comentario:

Raul dijo...

Por fin un analisis lucido sobre el tema. La estrategia del tero fue siempre chillar donde no esta el nido (de corrupcion) en este caso, es discutir los salarios logrados por uno de los muy pocos sindicatos que cumple con su funciòn sindical...
Siento verguenza ajena de estar coordinando una red de Economia Social Solidaria al ver este espantoso cuadro de situaciòn...