lunes, 9 de mayo de 2011

“El gran desafío es consolidar un nueva cultura empresarial chubutense”

Para el funcionario la creación de una nueva matriz productiva fue un trabajo intenso y escalonado que comenzó en el 2004 y que se proyectó con el fin de que sea sostenible y sustentable con el tiempo. Hoy se están viendo los frutos, sin embargo señala que hay desafíos por alcanzar.

Por Sergio Espinoza*


Tres pilares sostienen a la matriz productiva desarrollada desde el 2004 hasta la fecha en la provincia del Chubut. El fortalecimiento de los productores locales, una gran promoción de los productos chubutenses en los grandes mercados y la generación de una nueva cultura empresarial que esté a la altura del contexto mundial de comercialización actual.

Estos tres ejes fundamentales fueron abordados por el licenciado Augusto Cervo, subsecretario de Comercio Exterior e Inversiones del Ministerio de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones de la provincia del Chubut, en una entrevista concedida a Jornada.

Cervo, durante la entrevista afirmó que históricamente la provincia del Chubut no se había planteado un proyecto de matriz productiva sostenible y sustentable en el tiempo. “Efectivamente, no hubo en la historia de la provincia una estrategia a largo plazo que definiera una política más allá de lo declamativo, inclusive lo podemos encontrar hasta en la misma constitución provincial. En los hechos esto no se transformó, no se cristalizó en un organismo del Estado que se dedique a esto. Acá nunca se implementó de manera articulada y de manera permanente, quizá haya habido otros intentos, pero quizá no con la misma claridad, o con la misma visión o la misma fortaleza que se presenta con este gobierno”.

Un modelo con proyección

Para comenzar a trazar una línea cronológica de este modelo productivo impulsado desde el gobierno provincial hay que remontarse al año 2004. Con un Ministerio de la Producción cuyo titular era Martín Buzzi (candidato del Modelo Chubut en disputa por la gobernación provincial). Desde esa gestión se propuso “fortalecer cierto tipo de emprendimientos micros y medianos, organizaciones más complejas como puede ser una cooperativa de trabajo, o directamente la promoción de la creación de pequeñas y medianas empresas. Se impulsó fuertemente todo lo que era el sector de emprendedores y las incubadoras de empresas, esto fue toda la etapa previa a lo que es la organización de una producción a escala con una clara visión que era la diversificación de la matriz productiva provincial”, aseguró Cervo.

El funcionario remarcó que Buzzi había en su momento planteado un concepto que fue trabajado dentro del Ministerio y era que “los recursos finitos y limitados que tenemos, de los cuales la economía de la provincia depende en mayor grado, en algún momento tienen que empezar a ser remplazados”.

Desde ahí se comenzó a planificar un modelo de producción. Fue así que se comenzó a trabajar en la formación y desarrollo de esas otras actividades alternativas y el corolario de todo eso fue el programa de Desarrollo Comarcal que se denominó ‘De qué va a vivir mi pueblo’, “justamente la pregunta apuntaba a eso. Acabado cierto momento de bonanza económica, que siempre se es incierta o cíclica, ver cómo continuamos. Era un poco buscarle respuestas a las alternativas, sobre todo productivas, de los perfiles de cada pueblo y cada comarca. Entonces, en el marco de esa proyección se trabajó fuertemente en el fomento del asociativismo, que los productores se animen a juntarse con otros productores que antes se veían como competidores y que ahora tenían que entender que podían llegar a colaborar o complementarse”, sostuvo el funcionario.


El objetivo era salir de la atomización que representaba el hecho de estar en una comarca o un pueblo donde se producía y se vendían a sí mismos y entrar a un mundo más amplio de las relaciones comerciales. Pero para esto, el Estado provincial tendría que ingresar a la segunda etapa de este modelo productivo.

Ruptura cultural

Para el licenciado Cervo significó generar una ruptura cultural. Esto de la economía local con fuerte

apoyatura en la cuestión individual de cada productor. Un modelo que existió desde la llegada de los colonos y que se fue constituyendo generación tras generación en una cultura regional de producción. Esto fue observado por los integrantes del otrora Ministerio y lo asumieron como un desafío. “De golpe tratar de pretender no sólo dar un cambio, sino prácticamente generar lo contrario a esta práctica productiva histórica, desde ya no es un dato menor y no se realizará de un día para el otro. Esa fue la intención inicial y el camino trazado. Después a medida que fue avanzando, siempre con muchas dificultades por supuesto, no solamente por esta cuestión cultural sino por las coyunturas de cada momento, se consideró que se había logrado una madurez importante, un desarrollo bastante interesante y que estaban dadas las condiciones para pasar a una segunda etapa y que es la de la comercialización. Es decir, todo esto que los productores van a producir en el Chubut está bien, pero, necesitamos realmente en términos económicos volcarlo a un mercado que no necesariamente va a ser el nuestro porque nosotros somos poquitos, entonces tenemos que estar en condiciones de qu

e nuestro producto final, el resultado de nuestro trabajo realmente sea atractivo para otros consumidores”, aseguró el licenciado.

Un Estado propulsor

Para la segunda etapa se observó como necesario mostrar los productos locales a mercados más grandes de índole nacional primero y luego a nivel internacional. “Ahí vino el desafío de diseñar desde el Estado una estructura que pueda trabajar en ese aspecto y un poco la respuesta fue la disolución del ex Ministerio de la Producción por un lado y lo que era CORFO, el organismo autártico que otorgaba créditos de fomento a algunos productores. Así fue que en enero del 2007 nacen dos nuevos ministerios, el Ministerio de Industria, Agricultura y Ganadería el MIAG por sus siglas, que iba a continuar este proceso de promoción del desarrollo de la economía interna y este otro de Comercio Exterior, Turismo e Inversiones con la vocación de llenar ese otro vacío que era el desafío de la comercialización” y agregó, “entonces se creó este organismo, que es un ministerio centralizado de la administración pública, pero con vocación de promover y promocionar la producción local. La gran actividad que desarrolla es generar y participar de acciones de promoción, en lo comercial, en las inversiones, en el turismo, y que hoy en términos actuales diríamos que es el marketing, pero desde el Estado no hacemos marketing de un producto especial, porque eso sería publicidad, sino lo que hacemos justamente es hablar de la producción y los productos chubutenses”.

La etapa actual

El subsecretario de Comercio Exterior e Inversiones aseguró que la provincia “tiene un gran desafío por cerrar y por encarar que es justamente esta etapa, pero tenemos que entender que es toda una cadena. Si no continuamos esa idea que decíamos al comienzo, que el sentido de esto es diversificar la matriz productiva, encontrar aquellos nichos productivos que nos den sustentabilidad, que sean alternativas económicamente viables y sostenibles, pero sobre todo que tengan viabilidad a largo plazo. Que no tenga la limitante de la finitud de los recursos naturales. En la medida que eso se consienta en la gente, en los productores, que se incorpore y se apropie como una necesidad, esto se irá enriqueciendo. Porque, nosotros acá no les cerramos las puertas a nadie, pero no estamos para promocionar la estrategia de comercialización de las grandes empresas explotadoras de recursos tradicionales. Nuestro desafío es otro y de eso estamos hablando. Entonces, va a tener sustento a largo plazo en la medida que la gente se apropie de esta necesidad. La agenda de trabajo en este caso la tiene que marcar el productor chubutense”, cerró.#


*Entrevista realizada para el Diario Jornada de Chubut, República Argentina.

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